Make your own free website on Tripod.com

  •  

    El Adiós.

  •  


    Entra al foro (Clíck en la imagen)                      Entra a las fechas (Clíck imagen)

    forodes.gif (26548 bytes)fechas.gif (45214 bytes)


    <Ver Notas Anteriores


    La periodista Martha Figueroa se despide del grupo.

    Estaba en el Auditorio Nacional y delante de mí había un montón de niñitos, tantos que pensé que me había equivocado de show. Pero no. Ibamos a ver a OV7 en el último concierto de la Gira del Adiós.

    Pero, ¿cómo que se van? Si apenas los estaba descubriendo. Porque han de saber que cuando eran Onda Vaselina y sonaban con "Calendario de Amor", hace como 14 años, yo me ocupaba ya de oír las quejas de Lucía Méndez (por mis finísimos comentarios) y las canciones de Julio Iglesias.

    ¿Será que para disfrutar el concierto de OV7 hay que ser menor de 20? Me pregunté, en medio de los adolescentes enloquecidos que se sabían todos los pasos y canciones de Ari, Erika, M'Balia, Oscar, Lidia, Mariana y Kalimba.

    Lo que es un hecho, es que existe una generación OV7. Los que crecieron con ellos y ¡los que deberíamos estar viendo a Gualberto Castro, pero preferimos a Ari!

    Algo que me encanta de OV7 es que crecieron bien, o sea, sin broncas ni transiciones dramáticas. Demostraron que se podía evolucionar, aunque de chico cantaras "Susanita Tiene un Ratón". Oigan y cómo ha crecido Ari, por ejemplo. Cuando aparecía en las pantallas gigantes empezaba la lucha entre "las niñas de dieci-algo" contra "las mujeres de treinta y tantos" para ver quién se quedaba con él.

    Es divertido estar entre chavitas, hasta que te das cuenta que gritan más fuerte que tú y bailan padrísimo. Y yo tan arrítmica, caray. Pero, deveras me esfuerzo. Le entré al taconazo y todo cuando cantaron "que se po, que se pongan botas, que se qui, que se quiten tenis", hasta que me di cuenta que el "chiqui-público", que no rebasaba el metro de altura me veía con cara de "¿esa ruca se habrá perdido?, pero si el concierto de Enrique Guzmán es en dos semanas".

    Gracias a Dios, Ernesto Laguardia también estaba ahí y me salvó de que me anotaran en el Libro Guinness como la más 'oldie' de la audiencia.

    Ya en serio, les cuento que disfruté el concierto, que fue simple pero muy emocionante. Fueron dos horas de un éxito tras otro, buenos recuerdos y de esa carcajada deliciosa que te entra cuando ves imágenes del pasado.

    Fue bonito ver a las cuatro guapérrimas cantantes del grupo, cuando sólo eran niñitas chistosas y chimuelas. Y a los tres cueros -Oscar, Ari y Kalimba- cuando no pintaban para lo que son ahora: un excelente bailarín (aunque a ratos parece Roberto y Mitzuko), un galanazo con gran personalidad y un morenito que me late para Jamiroquai.

    A nivel musical, me parece que OV7 nos deja un disco clásico, de esos que hay que tener: el CD00, que es una maravilla. Comparable a lo mejor con el Timbiriche 7.

    Aunque al final de los 90 me daba un poquillo de pena que me cacharan cantando "...mírame a los ojos, sobran las palabras...", en el 2000 me convertí en la primera fan de temas como "Shake, Shake", "Volveré", "Enloquéceme", "Todo lo que Quiero", "Desbaratándome" y "Shabadabada".

    Después de oírlo no sé cuántas veces mientras vivía en EU (era el disco favorito de mi Alex, que tiene 8 años), hagan de cuenta que regresé a mi época veinteañera y me sentía parte de un fenómeno musical importante.

    Justo en esa etapa, me topé con el grupo en el aeropuerto de Miami. Y nunca me había dado tanto gusto verlo, sobre todo a punto de tener que subirme a mi primer 'American Airlines' luego de los atentados neoyorquinos. Como suele suceder, el vuelo salió como con tres horas de retraso y los OV7 me adoptaron por unas horas para que no estuviera como 'dedo' (¡se los agradezco chicos!).

    Por supuesto, mal pensada como siempre, esperaba descubrirles algún secreto. Uy, perdón, pero ya saben que no lo puedo evitar. Pero no, sólo me quedó clarísimo que se llevaban muy bien y que cada uno tenía su encanto.

    Ahora, si me permiten que presuma, de esa sala de espera con alfombra morada monísima y totalmente
    'art-deco', me quedó una gran relación con Ari.

    Es guapo, buen amigo, encantador y bueno para platicar. Me encantan los hombres charladores. Hemos coincidido en los toros con la "México" a reventar y cotorreamos hasta a larga distancia.

    Por cierto, en los toros hay una frase muy buena que se dice justo antes de partir plaza: "¡Qué Dios reparta suerte!"

    Pues eso, para los 7. Ya nos encontraremos por ahí.




    bannerfor.gif (5567 bytes)

     





     

     

     

  •  
  •